martes, 25 de marzo de 2014

Orientacion Vocacional, una gran ayuda.

Cuando los adolescentes están terminando el colegio secundario o el polimodal la mayoría se hace una pregunta inevitable: ¿Qué voy a estudiar? Algunos tienen una idea más definida, pero generalmente no es así. Un proceso de orientación vocacional es una buena opción cuando las dudas aparecen o cuando directamente no tienen idea de qué quieren estudiar.
Los profesionales consultados coinciden en que los jóvenes suelen encarar mal la problemática desde el vamos, ya que la pregunta que deberían hacerse es: ¿Qué quiero ser? El acelerado ritmo de vida de hoy hace que sea más difícil tomarse el tiempo para reflexionar sobre esa pregunta. Incluso, los especialistas afirman que el modelo exitista que la sociedad actual mira con buenos ojos contribuye a que se haga una elección teniendo en cuenta la salida laboral de la carrera.
"Los caminos en la vida pueden ser un montón y los chicos se abruman porque de pronto tienen que salir del colegio y decidir qué van a hacer el resto de sus vidas", explica Pablo Aragone, director de la revista Pro Vocación , y recomienda que se tomen las cosas con más calma y piensen "quién soy y qué quiero ser, ya que la vocación no es algo que está guardado en un cajón que se puede abrir y sacar". Aragone cree que: "El lío más grande que tienen los chicos es proyectarse a futuro de un día para otro".
Mariano Muracciole, psicólogo especializado en Orientación Vocacional y Ocupacional, director de Armando , dice que la iniciativa está en manos de los padres. "Los chicos que están en el último año del colegio tienen la cabeza en el viaje de egresados, en la fiesta, en los exámenes de Inglés o en los internacionales (en los colegios privados), mientras que el tiempo va pasando. A principio de año los padres deberían instalar la pregunta en sus hijos. En caso de que tengan dudas o estén desinformados, un proceso de orientación vocacional es una buena ayuda", explica.
El proceso de orientación vocacional que hace Muracciole tiene tres etapas. La primera es de trabajo personal; se hacen juegos, dinámicas, cuestionarios y tests para que vayan surgiendo los intereses, valores y gustos. No se trata de hablar tanto de la carrera, sino de definir quién es uno. En la segunda, se enlaza con actividades en las que se conectan los intereses personales con los profesionales. Y la tercera es la etapa vivencial.
"Nunca termino el proceso sin que el orientando haga una serie de tareas como ir a una universidad privada y a una pública y vea cómo se siente, contactarse con profesionales que están trabajando de lo que le gustaría para combinar un encuentro y compartir una jornada laboral", detalla.
 Fuente: diario la Nacion 

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